Cómo Medir el Progreso en la Era de la IA
Deja un comentariojulio 4, 2025 por Pablo Braga
Durante siglos, hemos medido el éxito de nuestras sociedades en una sola dimensión: el crecimiento económico. El Producto Bruto Interno (PBI) ha sido nuestro norte, y la competencia, nuestro motor. Pero con la llegada de la Inteligencia Artificial que no es simplemente una nueva herramienta sino una fuerza potenciamente desestabilizadora, estamos obligados a revisarlo.
La IA nos empuja a una revolución del trabajo tan profunda que nuestras viejas métricas ya no solo son inadecuadas, sino que se vuelven absurdas. Si una empresa puede alcanzar una productividad casi infinita con un mínimo de empleados, ¿qué significa realmente el «crecimiento»? Y si los trabajadores son también los consumidores, ¿quién comprará los frutos de esa productividad si los salarios desaparecen?
Esta paradoja nos obliga a aceptar que el sistema operativo de nuestra civilización necesita una actualización. La solución económica que emerge lógicamente es la Renta Básica Universal (RBU), financiada por la propia abundancia que la IA crea.
Pero la RBU que podría ser, siendo optimistas, una solución técnica para el problema de la supervivencia, responde al «cómo», pero nos deja un problema mucho más profundo que resolver: una vez que la necesidad de trabajar para sobrevivir desaparece, ¿cuál es el nuevo propósito de nuestras vidas y de nuestra sociedad?
Si el objetivo ya no es simplemente «producir más», necesitamos una nueva forma de medir el éxito. Necesitamos una nueva fórmula que no mida la cantidad de nuestra producción, sino la calidad de nuestro bienestar.
La siguiente es una ecuación que seguro es incompleta y puede ser criticada por los economistas, pero sirve para analizar el problema al cual nos enfrentamos:
PS = T × (H – E)
Analicemos qué significa cada factor:
- PS (Progreso Social): Este es nuestro nuevo objetivo. No es la riqueza material, sino el florecimiento humano. Mide la salud, la creatividad, el bienestar y la realización de una sociedad.
- T (Capital Tecnológico): Es el poder de nuestras herramientas, con la IA a la cabeza. Es el motor de la abundancia que nos libera de las cargas del trabajo repetitivo y nos ayuda a resolver los grandes problemas de la humanidad. Es un amplificador de nuestro potencial.
- H (Capital Humano): Esta es la verdadera riqueza de una nación: la salud, el conocimiento y la creatividad de su gente. En una sociedad con RBU, el tiempo libre se convierte en el principal activo para cultivar este capital a través del aprendizaje y la interacción social positiva.
- E (Entropía Socio-Ecológica): Esta es la fuerza que se opone al progreso. Es la suma de todo lo que resta a nuestro potencial: la corrupción, la polarización social, la desconfianza, la desigualdad de oportunidades y, de forma crucial, la destrucción de nuestro ecosistema.
La dinámica de la nueva era
La clave de la fórmula está en el término (H – E), al que podríamos llamar el «Potencial Humano Neto».
Esta fórmula nos dice algo radical: no importa cuán poderosa sea nuestra tecnología (T), si la entropía social y ecológica (E) iguala o supera nuestro desarrollo humano (H), el progreso se detiene. (H - E) se vuelve cero o negativo, y todo el sistema se estanca o retrocede.
Esto significa que, en el futuro que estamos construyendo, la cohesión social y la sostenibilidad ecológica no son un lujo, sino el prerrequisito para cualquier tipo de avance significativo. La tecnología no puede compensar una sociedad rota o un planeta inhabitable.
Conclusión: El verdadero trabajo apenas comienza
La revolución de la IA nos libera del trabajo como obligación, pero nos entrega una responsabilidad mucho mayor: la de redefinir conscientemente qué tipo de sociedad queremos construir, no tengan dudas, esto no lo va hacer la IA.
Nuestra nueva tarea es utilizar el inmenso poder de nuestro Capital Tecnológico (T) para amplificar nuestro Potencial Humano Neto (H - E). Es un llamado a invertir en educación, salud y comunidad, mientras combatimos activamente las guerras, la corrupción y la degradación de nuestro entorno.
Qué hacer con nuestro tiempo es, en realidad, el problema de fondo, más que un problema, es la oportunidad de diseñar una civilización que no solo sea más productiva, sino fundamentalmente más sabia, más creativa y amigable con el ambiente.
Referencias y Lecturas Recomendadas
Las ideas exploradas en este artículo se basan en el trabajo de economistas, filósofos y sociólogos que llevan décadas pensando en cómo construir una sociedad más justa y próspera. Estas son algunas de las referencias clave:
Joseph Stiglitz, Amartya Sen, y Jean-Paul Fitoussi, Informe de la «Comisión sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social» (2009).
Amartya Sen, «Desarrollo y libertad» (Development as Freedom, 1999).
Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee«La segunda era de las máquinas» (The Second Machine Age, 2014).
Karl Marx, El «Fragmento sobre las máquinas» dentro de los Grundrisse (escrito en 1858).
Marx fue el primero en predecir que la automatización avanzada crearía una contradicción interna en el capitalismo, haciendo que la producción de riqueza fuera independiente del trabajo humano y creando las condiciones materiales para una sociedad post-capitalista. Es el precursor histórico de este debate.
Philippe Van Parijs, «Renta Básica: una propuesta radical para una sociedad libre y una economía sana» (Basic Income, 2017).

